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Muy íntimamente esperas que Dios te sane cuando clamas: Dios ayúdame.

Veamos a continuación cómo alcanzar la sanidad, sabiendo esta gran verdad.

Dios Ayúdame

La Sanidad Es Un Regalo De Dios

Nuestro Padre Celestial desea sanarte, por eso la sanidad divina es un don o regalo disponible en todo tiempo para ti.

La falta de conocimiento te mantiene alejado de esta maravillosa verdad espiritual del amor incondicional del Padre hacia cada uno.

No solo nos perdona por los errores cometidos (pecados) a través de Jesús quien murió en la cruz.

También nos regala la sanidad divina y los milagros para nuestros cuerpos físicos, emociones y heridas del alma, muchas veces golpeada y con necesidad de restauración.

La Escritura nos enseña que Jesús cargó todas nuestras enfermedades en la cruz, es decir, no existirá nunca una enfermedad que él no haya llevado en su cuerpo mortal.

1 Pedro 2.24 dice:

Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados. Pues ustedes andaban antes como ovejas extraviadas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como un pastor y vela por ustedes.

 

Sin Conocer Esto No Podrás Pedir: Dios Ayúdame

Cuando no conoces estas verdades sobre Su Amor, ni sabes de sus pensamientos de bienestar, ni su buena, agradable y perfecta voluntad, simplemente aceptas sin más tu condición de enfermedad.

Estar enfermos, en muchos casos, se trata de NUESTRO DESCONOCIMIENTO y no de fallos en su poderosa protección divina.

Estamos bajo su delicado y tierno cuidado, y podemos recibir sanidad y milagros sobre nuestros cuerpos mortales donde habitamos físicamente, creados para estar completamente sanos.

El poder sanador del Señor es exactamente eso: el poder DEL SEÑOR.

Pero nuestra mayor chance de salud está en el conocimiento de ese poder.

El conocimiento de que él quiere y puede sanarnos aleja todo temor en momentos de enfermedad: nuestra vida depende de Él.

Podemos conocer que Él nos da la valentía para invocar el nombre de Jesús, y declarar con nuestros labios, decir en alta voz, que tenemos el poderoso regalo del Padre Celestial a través de Jesucristo.

NUESTRA DECLARACIÓN EN ALTA VOZ NO ES el regalo.

El regalo es el poder de la salud, de parte de Cristo.

Declaramos en alta voz lo que recibimos por su poder: sanidad para nuestros cuerpos.

 

Juan 10.10:  

El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

Dios Ayúdame: Si Quieres Puedes Sanarme

El Señor vino a traernos vida en abundancia, no una vida escasa, sino una vida llena de riquezas espirituales, financieras, salud física y emocional.

Desea que vivamos sanos: llevó en su cuerpo tus enfermedades.

Dios no envía a tu cuerpo enfermedades.

Sus regalos alegran tu día, y te acercan más a Él.

Cuando un leproso se acercó a Jesús, reconociendo que si Jesús quería, podía limpiarlo, Jesús le respondió que sí quería, que era su deseo sanarlo.

Mateo 8.2-3

En esto se le acercó un hombre enfermo de lepra, el cual se puso de rodillas delante de él y le dijo: —Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.

Jesús lo tocó con la mano, y dijo: —Quiero. ¡Queda limpio!

Al momento, el leproso quedó limpio de su enfermedad.

 

El texto me hace pensar que cuando le pidió, tenía dudas que Jesús quisiera sanarlo.

Pero cuando Jesús le contestó que deseaba sanarlo, la fe lo inundó “al momento”.

Cuando tu corazón está abierto a recibir de Dios, porque sabes que Dios desea darte, tendrás lo que Dios ya ha decido darte.

Si Dios ya lo deseó para tu vida, y lo crees con el corazón, lo tendrás.

Hoy ocurren sanidad y milagros divinos por todo el mundo, porque más y más personas están conociendo, sabiendo y aprendiendo algo que no deberían haber ignorado nunca:

Dios desea visitar a personas y familias, para cambiar sus estilos de vida natural, por estilos sobrenaturales.

 

Eleva Al Cielo Tu Pedido, Dile: Dios Ayúdame

Dios desea que tú vivas una calidad de vida superior, como la que se vive en el cielo.

Dice Juan 16.24:

Hasta ahora, ustedes no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

 

 

Al conocer su voluntad, sus deseos y sus propósitos para tu vida, vivirás una vida plena, feliz, segura, y libre de todo temor o inseguridad.

Tendrás el valor suficiente para ir detrás de tus sueños, y pedirle a Dios por ellos.

Cuando conoces la verdad de que Dios desea tu bienestar para todas las áreas de tu vida, y su voluntad no es que estés triste, angustiado o agobiado por enfermedades, tu vida cambia, debido a tu fe.

Lucha y cree en que Él desea lo mejor para ti, llénate de sus palabras de fe y valor, confía en sus ricas promesas.

Nada ni nadie podrá hacerte frente si colocas tu confianza enteramente en el tierno y amoroso Padre Celestial.

Recuerda: Sí es la voluntad de Dios que tengas y disfrutes una vida completamente sana.

 

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