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¿Es posible conocer cómo orar a Dios correctamente?

Veremos en este artículo a continuación eso: cómo orar a Dios correctamente.


La oración es hablar con Dios, y muchos afirman que escuchan a Dios.

Pero escuchar es solo la mitad de hablar.

Otros afirman que diariamente le hablan a Dios, pero no le escuchan.

Nuevamente, solo es la mitad.

Algunos sienten que al orar repiten las mismas cosas día tras día, y así, orar, se vuelve aburrido.

Suponen que, si algo tan importante como la oración se torna aburrido, eso significa que son cristianos de segunda categoría.

¿Será entonces que no aman al Señor?

¿O tal vez se trata de que no les importa o les importa poco la gente o los temas por los que oran?

No creo, si es que el Espíritu Santo vive en ti.

Creo más bien que se trata de no tener un método correcto.


¿El Espíritu Santo Vive En Ti?

Repasemos este tema un momento más.

Nada va a mejorar tu oración, si el Espíritu Santo no vive dentro de ti.

Sin el Espíritu Santo no tendrás un deseo a largo plazo de mantener un aprecio por la oración.

El Apóstol Pablo dice que “…después de escuchar el mensaje de la verdad (el evangelio de salvación), y habiendo creído, han recibido el sello del Espíritu Santo prometido.” (Efesios 1.13)

Se trata de una nueva naturaleza, una naturaleza espiritual ahora en nosotros.

La naturaleza original, humana, nos hace desear amor, compañía, tener salud, tener los recursos suficientes para vivir, etc.

La naturaleza espiritual trae nuevos deseos: un deseo por lo sagrado, por el amor santo, por la Palabra de Dios, por escuchar la voz de Dios, por tener la oportunidad de hablarle.

Con el Espíritu Santo en nosotros, anhelamos lo que antes no conocíamos.

Anhelamos una mente santa que no se sujete a las tentaciones, oramos por sanidad para nuestros cuerpos, y para nuestros seres queridos.

Intercedemos por un mundo perdido, y deseamos ver al final de los tiempos, el rostro del “Santo, Santo, Santo” del que nos habla Juan, en Apocalipsis 4.8.

Y más preciso para nuestro tema: el Espíritu Santo produce en nuestro corazón un deseo de clamar en oración: «¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15; Gálatas 4:6)

Es decir, DESEAMOS ORAR, nos llenamos de un deseo permanente de hablar con Él.


Entonces, ¿cuál es el problema?

Repito: el problema no es el Espíritu Santo que mora en mí, si ya mora en mí.

Tampoco lo son los motivos por los cuales oramos.

Seguro que al orar incluirías algo relacionado con tu familia: por tu cónyuge si estás casado, por tu futura pareja si soltero, por tus hijos, por tus padres, etc.

En 2do lugar, orarías por tu futuro, pidiendo dirección por alguna decisión a tomar: cambio de trabajo, traslado a un nuevo domicilio, cambios de algún tipo.

En tercer lugar, seguro orarías por tus finanzas: provisión para pagar cuentas, o para financiar alguna necesidad nueva o recurrente.

En cuarto lugar, tu oración incluiría algo sobre tu ocupación cotidiana: tu trabajo, o bien tus estudios si eres un estudiante.

En quinto lugar, probablemente orarías por una preocupación de tu iglesia o ministerio: un hermano en la fe que sufre, un amigo que no conoce al Señor.

Y para terminar, tal vez, te enfocarías en una crisis actual en tu vida: algo bueno o malo, un nacimiento o una muerte, o una enfermedad.

Por lo general todos experimentamos una situación de gran magnitud en espacios de unos 6 meses.

El problema no es orar por estos temas, sino decir las mismas cosas siempre, una y otra vez, con las mismas palabras: ABURRIDO.


Bien, Ahora Sería Bueno Una Solución, ¿No?

La solución debería ser simple.

Y lo es.

Tú puedes tener una vida de oración con significado y muy satisfactoria.

Tú puedes evitar una rutina aburrida de oración, repitiendo siempre las mismas cosas.

¿Cómo?

Orando a través de un pasaje bíblico, de un pasaje de las Escrituras.

Escoge un salmo, y que el salmo sea tu oración en palabras.

En otros artículos voy a ampliar en qué consiste este método.

Te espero, pero recuerda, si te preguntas cómo orar a Dios correctamente, una respuesta posible, es hacerlo usando Salmos, o porciones escriturales.

Te espero en los próximos artículos sobre este tema.